Combinando la arquitectura vanguardista y los restos de la muralla del castillo, se inauguró a finales del verano de 2013 en Molina de Segura, en un entorno de remoto sabor morisco,un gastrobar de lo más contemporáneo.Lo gestionan Juan Pedro y Tomás Écija y Cundi Sánchez, estos dos últimos artífices en Ceutí de El Albero, uno de los restaurantes que hacen pensar que algo nuevo se está cociendo en la restauración murciana.

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    Para este local singular, ha optado por una carta de tapeo divertido y trendy, con referencias locales y orientales, desde el croquetón de ropa vieja hasta las verduras en tempura pasando por un buen apartado de sushi: original y apetitosamente cárnico, el maki de hongos y brie con solomillo de rubia gallega.

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    En sus menús degustación aparecen los platos más profundos, que configuran una sugerente fusión entre lo japonés y lo autóctono, donde conviven técnicas y productos locales, nipones y mundanos:tataki de atún con piel de sésamo, canelón de wakame relleno de salmón picante, lomo de venado con bizcocho de calabaza y jengibre o, combinando referentes murcianos y conceptos nipones en una línea decididamente japohuertana, la cresta de gallo de corral con migas.De postres, “chocolate y cítricos” en sutil armonía. Poseen una amplia carta de cócteles para disfrutar de las noches de verano en un entorno único.

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    La Maíta fue una curandera cuya popularidad en toda la Región hizo que le acabaran dando su nombre —su mote— a todo el barrio. (Texto de LLUÍS RUIZ SOLER)
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